Magos
Origen. Nivaen descendió a la tierra y moldeó un ser semejante a los elfos, aunque de orejas más curvadas y aura violeta: Ezra, el primero de los magos, nacido cerca de Elorem. De su madre, la diosa fría, heredaron los magos su poder, y por eso se vuelven más fuertes de noche, cuando la luna —lo que de Nivaen quedó— alumbra el cielo.
Hábitat. Elorem y su gran biblioteca, donde Ezra y los suyos volcaron en tomos cuanto aprendieron de la magia y de las razas.
Cultura y rasgos. Estudiosos, ordenados, guardianes del conocimiento. Ezra fundó la Orden de los Magos de Elorem, que reunió bajo un mismo techo a los más sabios y poderosos. Pero ese poder fue también su perdición: Anael, discípulo de Ezra, se dejó seducir por las promesas de Goren e intentó liberarlo, y desató con ello la guerra que llevó a la caída de los magos y a la prohibición de la magia. Amonar, discípulo de Anael, consagró su vida entera a hallar a Goren y a frenarlo; sus Cronologías del Sabio Amonar son hoy fuente canónica del mundo.
Figuras. Ezra (primer mago, profeta de las cuatro piedras) · Anael (rey de los magos, corrompido) · Amonar (el sabio cronista). Aparte de la Orden sobreviven hechiceros solitarios herederos de esa tradición, como el Lobo Azul de Elorem (cambiaformas, ojos color luna).
Onomástica. Nombres breves, antiguos, de raíz extraña al oído común: Ezra, Anael, Amonar. Los hombres son "físicamente iguales a los magos": ambas razas comparten parte de su aspecto, no su poder.