Cronología y eras
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Moirën no cuenta sus años desde que nació, sino desde que sangró. Todo cuanto se fecha pende de una sola herida —la Guerra de los Olvidados—, y el tiempo se nombra según de qué lado de esa herida se le mire. Tres calendarios se reparten los días:
- A.G. — Antes de la Guerra. Los años retroceden hacia la guerra y se hunden tras ella, en lo que el mundo eligió no recordar; cuanto mayor es la cifra, más honda la niebla. (Las Cronologías del Sabio Amonar llevan fecha de 1535 A.G.)
- D.G. — Después de la Guerra de los Olvidados. En el año cero arde la guerra misma, y desde sus cenizas el tiempo aprende otra vez a avanzar. (El despertar de Goren sucede en 228 D.G.)
- D.R.G. — Después del Resurgir de Goren. Un calendario que no nace de una cuna, sino de un derrumbe: empieza el día en que cae Tehrhrad. Por eso un mismo año lleva dos nombres —228 D.G. es también 0 D.R.G.— y el siguiente, 229 D.G., es el año 1 del mundo nuevo. Donde una era se apaga, otra abre los ojos y empieza a contar.
Más atrás de toda cifra se extiende el tiempo profundo —la creación, los dioses, lo que fue cuando aún no había años que contar—. Ese no se mide en números, sino en edades.