Cronología y eras

Moirën no cuenta sus años desde que nació, sino desde que sangró. Todo cuanto se fecha pende de una sola herida —la Guerra de los Olvidados—, y el tiempo se nombra según de qué lado de esa herida se le mire. Tres calendarios se reparten los días:

Más atrás de toda cifra se extiende el tiempo profundo —la creación, los dioses, lo que fue cuando aún no había años que contar—. Ese no se mide en números, sino en edades.