Elfos

Origen. De la tierra moldeó Möir a Ilüin —"la iluminada"—, la primera criatura con forma de persona y gran madre de los elfos; le dio orejas en punta para que oyera al viento y al mar. Juntos, Ilüin y Möir dieron vida a los demás elfos. A sus primeros hijos —Ethwin, Elor y Ter— los enviaron al oeste, al sur y al norte, y de ellos guardan memoria todavía las regiones (Ethwin), las ciudades (Elorem, "el preferido por Elor") y los lugares (el lago Ter Ilüin). Ilüin, ya muy vieja, no conoció la muerte: se deshizo en un haz de luz que entró a habitar dentro de su hija Briela, y con ella se cerró la era de la primera reina.

Hábitat. El bosque de Ilüin, al sur; la antigua ciudad de Elorem, hoy en ruinas; y enclaves dispersos en otros bosques, como Elorem del río Elorem. Los elfos no dominan la naturaleza: conviven con ella.

Cultura y rasgos. Veloces, ágiles, certeros con las armas y de humor seco cuando llega la guerra. Son longevos hasta rozar lo inmortal: envejecen, sí, pero en lugar de morir pueden transformarse en luz. Buscan el equilibrio energético con cuanto los rodea y se esfuerzan por sostener una conexión mental con los dioses Möir y Drael; saben, además, hablar con los animales. Tras la Guerra de los Olvidados renunciaron a los artefactos mágicos para conservar la paz y cedieron parte de su poder a los hombres, para que estos dieran caza a los magos corruptos y a las hadas. Aquella entrega fue una herida que todavía hoy define el trato de los elfos con los demás pueblos.

Figuras. Ilüin (madre primera) · Briela (reina antigua; selló el libro de Anael con su vida) · Edoryn, Bethoren, Athoren (rey actual del bosque de Ilüin) y su hijo Ethoren · Endiela (exploradora, daga y báculo, armadura esmeralda) · Pendoran (anciano estudioso de las estrellas) · Foldan (tabernera de Tehrhrad, más de mil quinientos años).

Onomástica. Nombres fluidos, ricos en vocales, terminados a menudo en -en, -el, -iel, -iela, -oren, -win: Ilüin, Briela, Athoren, Ethoren, Endiela, Pendoran, Edoryn, Elor, Ethwin, Foldan.