Reino élfico de Ilüin
Ilüin
la iluminada · la primera reina de los elfos
Cuando Möir vio que los supremos, con todo su poder, no podían tocar ni escuchar las sensaciones que de Moirën emanaban, tomó con su energía un puñado de tierra y lo moldeó en forma antropomorfa, con orejas puntiagudas para oír el viento y el mar, y con músculos, órganos y piel para sentir y experimentar en todo su ser los elementos de la creación. La llamó Ilüin, que significa «la iluminada»: la primera criatura de su especie y, como su padre, capaz de crear vida por la energía de los dioses. En ella la tierra abrió por fin los ojos.
Junto a Möir dio vida a los demás elfos, que vagaban por el mundo recogiendo sus frutos, y los llevó a habitar el gran bosque al sur del continente del norte, aquel lugar que se conoció como el Bosque de Ilüin, la cuna de su pueblo. De ella nacieron Ethwin, Elor y Ter, a quienes envió al oeste, al sur y al norte del continente alto; y nació también Briela, la más valiente de sus hijas, a quien transfirió gran parte de su poder. Con sus hijos fundó las ciudades de Ilüin, Elorem y Ethwin, levantadas en honor a su reina y a su linaje.
Pasados los siglos, Ilüin vio cómo su cuerpo envejecía sin llegar nunca a morir. Antes que arrastrar esa lenta agonía, prefirió transformarse en un haz de luz que pasó a habitar dentro de su hija Briela; y así llegó a su fin la era de la primera reina de los elfos. De ella quedaron el pueblo élfico, la ciudad y el lago de Ter Ilüin, y, en Briela, su poder y su luz, que nunca se apagaron del todo.