La profecía
Anmara
la portadora de las cuatro piedras
Anmara es la primera unión de hombre y hada: hija de la reina Yluvia y del príncipe Etiel, fruto de un amor que jamás se había dado entre las dos razas. La profecía de Ezra la nombra mucho antes de que exista: la portadora de las cuatro piedras, la mujer nacida entre los hombres que habrá de derrotar a Goren y a su sombra de una vez por todas.
Su herencia no le llega por la sangre, sino por el espíritu. Mindrael entregó a Yluvia el collar con la hoja de Drael Mor Den —la última magia de la tierra, donde quedaron sellados el espíritu de Briela y el de Ezra—, y cuando la reina y Etiel se amaron, aquella energía se fundió hasta el vientre de la madre y se unió en la concepción de la niña. Así heredó Anmara el espíritu de Briela, y con él la llave del séptimo libro y la condición de portadora de las cuatro piedras.
Aún en gestación a lo largo de El despertar de Goren, no es todavía un hecho del mundo, sino su promesa: la esperanza que sostiene la saga entera. Su nombre se oye en el viento del bosque de Elorem antes de que respire, y en el sueño de Yluvia se le aparece como una joven que empuña un cayado de cuatro piedras, en pie frente a la sombra.