Orden de los Magos de Elorem

Amonar

el mago que reencerró a la sombra

Amonar era apenas un joven mago cuando entró en la Orden de los Magos de Elorem, aquella que Ezra había forjado entrenando a su pueblo de hombres hasta convertirlo en el más poderoso y sabio de todos los tiempos. Discípulo de Anael, heredó con él la única misión de la Orden: hallar el paradero de Goren y la forma de derrotarlo, una tarea nacida del temor de que la sombra encerrada en la roca negra no durmiera para siempre.

Aquel temor se cumplió en la Guerra de los Olvidados. Cuando la mano de su propio maestro violó la prisión de Goren y la sombra escapó al mundo, fue el joven Amonar —y no los más antiguos ni los más renombrados— quien halló la forma de volver a contenerla, encerrándola de nuevo en la piedra negra de las montañas del este. Por esa hazaña el linaje de Elorem lo recuerda como el carcelero de la sombra, el que aplazó una vez más el día anunciado por la profecía de Ezra.