Cofradías de Torhim
Aber
el primero de los enanos
Cuando el árbol de Drael hundió sus ramas hasta el núcleo de Moirën, decenas de montañas estallaron por todos los continentes, y la mayor de ellas, en las Tierras Altas, fue la Montaña de Fuego. De su lava, al tocar el suelo, nació Aber: el primero de los enanos. Drael lo moldeó antropomorfo y de baja estatura, parecido a las hadas, pero sin magia ni poder alguno en su interior; a cambio le entregó algo que ningún otro hijo recibió: los conocimientos del corazón de la tierra.
Aber pidió a Drael y a su árbol que dieran vida a una compañera, y así nació Tarih, su esposa. Con ella engendró a muchos hijos, todos enanos, que poblaron el interior y las honduras de la montaña y se volvieron criaturas formidables para comprender los minerales de la tierra. De aquel primer enano descendió toda una raza, y de su nombre, todo su linaje.
Ya muy viejo, recibió el encargo más alto de su vida. Ezra, el más poderoso de los magos, le pidió que forjara un báculo capaz de sostener las dos piedras de poder, labrado con una piedra negra de las montañas rocosas del este y con los metales más preciosos de la tierra. Aber no alcanzó a ver terminada su obra, pero antes de morir dejó encomendado a su hijo Dra Aber que la completara: aquel báculo sería, andando el tiempo, el arma que vencería a Goren.