Criaturas de la sombra
Jinetes de la sombra
Los jinetes de Kara-Orda cabalgaban las praderas de Altan Tengriz como hombres antes de que Goren despertara y los reclamara. No son criaturas nuevas, sino mortales poseídos: la sombra los habita y los lanza, despiadados, contra todo lo que se mueve. Los vuelve antinaturalmente veloces —más de lo que ningún jinete mortal podría ser—, pero los ciega de ira y desenfreno: embisten sin cubrirse ni temer la muerte, y en esa furia prestada está, a un tiempo, su fuerza y su ruina. Por eso, cuando uno cae en combate, la sombra se desprende de él con un alarido y deja a la vista al hombre que fue su huésped. Suya fue la emboscada que, en Altan Tengriz, hizo desaparecer a Etiel; y entre ellos cabalgaba, sin que nadie lo supiera, Subetei, el de las praderas.